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Ausencia
Cuatro de Noviembre de 2008, cada vez más se acerca la fecha oficial de que cambiamos al invierno, aunque en la tierra donde vivo, parece que el invierno se adelantó al otoño como época. Las noches aparecen antes, y la luz del día, aun siendo oscura, también aparece antes.
De repente, tras la monotonía diaria del trabajo de cada día, me encuentro con un estado de ánimo decadente, y con la falta de mi habitual optimismo, que además de risueño, es contagioso. Las palabras fluyen sin cesar por mi cabeza, porque pienso en redactarlas en cuanto llego a mi casa, y eso solo sucede cuando estoy melancólicamente triste o ausente. Pienso más, en esta segunda opción pues la tristeza se suele deber a hechos concretos, (al menos en mi caso), y la ausencia es sinónimo de melancolía o de pensamientos ilusionistas que no se cumplen. Al menos en mí, es así.
Y, es curioso, que haya una simbiótica relación entre mi facilidad para escribir textos como estos, con mi “ausencia”. Pero es que mi “ausencia”, me hace cometer cosas extrañas, cosas que solo hago cuando el sentimiento de tristeza invade mi cuerpo y mi mente, pero sin llegar a ser realmente triste. Supongo, que la noche es un aliado más, en mi ausencia y por ende, de mi melancolía. Pero no solamente es eso, a lo que se debe mi ausencia.
Últimamente, me superan ciertos problemas personales, si bien, todos los tenemos, los de uno siempre prevalece ante los demás. Recientemente un familiar cercano (en cuanto a parentesco, pues en cuanto a distancia, vivía relativamente lejos de mí, la mayor parte de mi vida), pues tuvo un percance con el coche, que le ha hecho convertirse en una mujer débil, quejica y muy vulnerable. Además, comete actos que nos hace ver, que sospechosamente tiene principio de la enfermedad de Alzheimer. Es difícil, se trata de una mujer de más de 75 años, que era muy independiente, pero al mismo tiempo realmente dependiente de todos. Ahora más que nunca, es más dependiente. Esto dificulta más si cabe, para mí, la convivencia con mis padres, igual que con mi descanso. Mi madre, desgastada por lo que hace 5 o 6 años fue ver, lo que es ver morir a su madre (a mi abuela, que dicho sea de paso, fue la que me crió), para ahora ocuparse de la madre de su marido (que en sus tiempos jóvenes, le dificultó la relación con mi padre, cuando tenía más o menos mi edad).
Yo intento tratarla bien, pero a veces me es imposible. El cansancio con el que llego de trabajar, y la necesidad de poder distraerme de tal problema, es mi forma de intentar evadir parte del panorama en mi casa. Pero es que casi, ni salir puedo ya. Principalmente a la economía, que es el mayor problema de la mayoría de las casas de nuestro país, nada nuevo pues. Pero lo es más, si quieres ese dinero que uno se gana dignamente para poder utilizarlo para llevar a cabo tus metas. Cada día me es más difícil poder adquirir ese ansiado vehiculo que quiero, mi hermano no para de decirme cuán difícil es poder hacerlo, intentándome bajar a la realidad, una realidad a la que me resigno decaer.
Es mi situación personal con las mujeres, otro problema, aunque éste problema lo he elegido yo. Ahora mismo estoy en una situación en la que aprovecho cualquier oportunidad de poder relacionarme (veáse íntimamente o no) con la gente, en especial con el género femenino. Algo de lo que, por lo que me llegan rumores, se duda. Tampoco es algo que me preocupa en exceso, pues viniendo de quién viene no merece mayor mención que la que le hago. Pero, lo que si me molesta realmente, es que se me considere como una persona creída, por lo que escribo, cuando creo que he sido un ejemplo de humildad y he sido bastante prudente de creerme nada. Parece que es imposible animarse a sí mismos ante el panorama que tengo porque ya te catalogan. Es increíble lo que unas palabras que no deben de tener mayor importancia, pues las digo mayormente para reírme con los demás…se lo toman a la tremenda. Pero ahí está la cosa, aún cerrando heridas que me causó una persona que me tuvo engañado durante casi un año, quizás ha sido el mayor error que haya cometido en esta vida, pero todos aprendemos de ellos, por suerte, la herida va cicatrizando más rápido de lo que yo pensaba y es probable que más temprano que tarde esté listo para volver a abrir mi corazón, con mayor desconfianza. Aunque he de reconocer también que añoro esa situación de pareja, por ahora, me encuentro bien y espero que en su momento todo se solucione.
Por todo, lloro cuando me pongo nervioso, pues es mi forma de soltarme los nervios, pero espero no hacerlo más, y menos cuando mi hermano me grita y me hace sentirme inútil por los cuatro costados…y por ello…estuve triste...y sin duda, mi estado es de ausencia.

